Instalación fotovoltaica para eliminar la factura de la luz ¿Es rentable?

Hace tiempo que ves cómo tu factura de la luz no deja de aumentar y necesitas encontrar una solución.

Has oído hablar del boom de la energía fotovoltaica y crees que puede ser una alternativa real que ponga fin a ese gasto energético mensual que tanto te preocupa.

Si te sientes identificado con lo que acabamos de describir, debes saber que sí: la energía fotovoltaica es la solución para personas como tú, que quieren eliminar la factura de la luz o reducir esa hipoteca energética que te va restando capacidad adquisitiva mes a mes.

En este post te vamos a explicar más en detalle qué es esto del autoconsumo fotovoltaico, qué tipos de autoconsumo e instalaciones existen y cómo de rentable es para una vivienda.

Te daremos algunos argumentos que te ayudarán a elegir una instalación lo más eficiente posible para que no gastes más de lo que necesitas.

Porque de eso se trata al final: de que consigas la mayor rentabilidad posible con la mínima inversión y que comiences a ahorrar cuanto antes en la factura de la luz.

¿En qué consiste el autoconsumo fotovoltaico?

El autoconsumo fotovoltaico consiste en producir y consumir tu propia energía eléctrica mediante el uso de paneles solares, ya sea en una vivienda o en una empresa.

Esto no implica tener que estar desconectado de la red eléctrica (de hecho nosotros no lo recomendamos y más adelante te explicamos por qué), aunque sí es posible desconectarse de la red para eliminar por completo la factura de la luz.

Además de ahorrar en electricidad, este tipo de autoconsumo también contribuye a reducir el cambio climático al utilizar energías renovables.

Se trata de una solución que cada vez está tomando más fuerza entre propietarios de viviendas unifamiliares, edificios y empresas.

Y es que, teniendo en cuenta que en España contamos con 300 días de sol al año y una irradiación solar elevada, la capacidad de producción de esta energía es muy superior a la de otros países.

Sin duda es una gran oportunidad aprovechar esta ventaja, ¿no te parece?

Además, a día de hoy existen subvenciones, ahorro en el IBI, deducciones en la declaración de la renta e incluso algunos bancos ofrecen préstamos a intereses reducidos para instalaciones renovables.

Todo esto está muy bien, pero seguro que ahora mismo te estarás haciendo algunas preguntas como: ¿Cuánto me voy a ahorrar con una instalación de placas solares? ¿En cuánto tiempo voy a amortizar la inversión? ¿Vale la pena de verdad?

Veamos un ejemplo de un cliente real para que puedas entender cómo puede beneficiar a tu bolsillo una instalación de autoconsumo fotovoltaico:

Nuria y Raúl viven en una vivienda unifamiliar en Madrid con sus dos hijos de 6 y 10 años. Los dos tienen un trabajo estable que les da para vivir, permitirse algunos lujos y ahorrar lo suficiente para su tranquilidad.

Hace meses que les preocupa el coste de la electricidad que -junto a la hipoteca y a un pequeño crédito que están pagando- se está convirtiendo en un gasto recurrente importante que afecta de forma directa a su economía familiar.

El problema viene cuando empiezan a ver cómo su capacidad de ahorro se está reduciendo, al mismo tiempo que aumentan los gastos de la factura de la luz.

Ellos habían hecho sus números y les iba bien, pero no habían contado con que la energía se convirtiera en una hipoteca más, sin comerlo ni beberlo.

Empezaron a escuchar en la televisión y a leer en Internet que la energía fotovoltaica se estaba convirtiendo en una opción real y muy rentable para muchas familias en su misma situación.

Así que en noviembre de 2021 contactaron con nosotros y les hicimos un estudio gratuito, donde descubrieron que:

Con una instalación de autoconsumo de 3 kW con 10 placas solares y conectada a la red, pagarán un 58% menos de luz de media cada mes. De este modo, tendrán un ahorro aproximado de 800 € al año.

La instalación les costará unos 5.500 € y -con la subvención que les van a dar- tardarán en amortizarla 3 o 4 años. Es decir, que en ese plazo de tiempo recuperarán la inversión y dejarán de perder 800 € al año. Este dinero podrán destinarlo a ahorrar, invertir, viajar o hacer lo que les apetezca.

Teniendo en cuenta que una instalación de placas solares tiene una vida útil superior a los 25 años, Nuria y Raúl ni se lo pensaron. Los números estaban claros.

A continuación vamos a aclarar algunos puntos sobre la factura de la luz y cómo se mide y regula la energía para que entiendas mejor cómo funciona el mercado eléctrico:

¿Qué es el kilovatio hora (kWh) de luz?

El kilovatio hora (kWh) es la unidad de medida del consumo eléctrico durante un periodo de tiempo determinado.

El total de lo que consumes en kWh le dirá a tu comercializadora la energía que debe facturarte en el recibo de luz.

Por ejemplo, si consumes 223 kWh y el coste en € del kWh es 0,1135483 tendrás que hacer una multiplicación para saber cuánto vas a pagar por la energía que has consumido:

223 kWh * 0,20 €/kWh = 44,60 € pagarás por la energía consumida

¿Cómo sabe la comercializadora cuánto has consumido? Este dato lo consultará en la lectura de tu contador de luz.

Ahora bien, este coste corresponde a la parte variable de la factura de la luz, pero hay otra parte fija que también tendrás que abonar en cada recibo. Más adelante te lo explicaremos mejor.

¿Cómo se regula el precio de la luz?

La electricidad se compra y se vende cada día en el mercado eléctrico denominado ‘pool’, que en España está gestionado por el OMIE (Operador del Mercado Ibérico de Energía).

Para regular el precio de la luz, el Gobierno toma como referencia el precio del kWh en este mercado eléctrico diario. Aquí es donde se fija el precio de la luz cada hora según la oferta y la demanda.

Estos precios que el Gobierno toma como referencia serán los que marcarán la tarifa de la luz del mercado regulado, que se conoce con el nombre de PVPC (Precio Voluntario Pequeño Consumidor).

Esto no se queda aquí, porque el Gobierno suma a esta tarifa una serie de tasas de acceso y costes regulados para el mantenimiento de la red de transporte y distribución eléctrica.

Por tanto, el precio de la luz que pagas mensualmente será la suma del coste de la energía y los peajes de acceso que regula el Gobierno.

Costes fijos y variables de la factura de la luz

La factura de la luz tiene costes fijos y variables:

Costes variables

Como te explicamos más arriba, los costes variables hacen referencia a tu consumo de energía.

Es decir, si consumes 223 kWh y el precio por kwh es de 0,1135483 €/kWh, pagarás 25,32 € por la energía consumida.

Costes fijos

A los costes variables se deben sumar también los costes fijos, que son:

Potencia contratada

Es la cantidad de energía eléctrica en un tiempo determinado. De este modo, la potencia que tengas contratada en tu vivienda determinará la cantidad de aparatos eléctricos que podrás conectar a la red de forma simultánea.

Para calcular el coste fijo de la potencia se deben multiplicar los kilovatios contratados (kW) por el precio del kilovatio al día.

Por lo general, el usuario medio tiene una potencia contratada de 4,4 kW, lo que supone entre 15 y 20 € al mes fijos en la factura de la luz.

Peaje de acceso

Es el coste que hace referencia al transporte y distribución de la energía y que se abona por medio de la factura de la luz.

El peaje de acceso en España lo establece el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.

En consecuencia, la factura de la luz no consiste solo en lo que consumimos, sino que parte de unos costes fijos que pueden alcanzar los 30 o 40 € mensuales, procedentes de la potencia contratada, del peaje de acceso y también del alquiler del contador. A estos gastos hay que añadir el consumo (costes variables) y el IVA.

Una vez aclarados estos puntos, vamos a entrar en el detalle del autoconsumo fotovoltaico: modalidades, qué tipo de instalación es mejor y por qué.

Modalidades de autoconsumo permitidas en España

Según los Reales Decretos Ley 15/2018 (5 de octubre) y 244/2019 (5 de abril) existen dos modalidades de autoconsumo en España:

Autoconsumo sin excedentes

Consiste en la instalación de paneles solares que te garanticen los kilovatios necesarios sin conectarte a la red.

En este caso podrás consumir toda la energía que produces y eliminar la factura de la luz por completo.

Aquí el ahorro energético se produce sobre el 100% de la factura de la luz, de modo que dejas de pagar gastos fijos y variables.

Autoconsumo con excedentes

Con esta modalidad, además de producir y consumir tu propia energía, podrás descargar tus excedentes a la red eléctrica y venderlos mediante un contrato con un proveedor.

De esta forma, conseguirás una rebaja en tu factura de la luz y la compañía eléctrica podrá utilizar la energía que no consumas.

¿Qué modalidad de autoconsumo es la más recomendada y por qué?

En Energanova recomendamos instalaciones de autoconsumo con excedentes porque, para desconectarte por completo de la red eléctrica, deberás hacer una inversión tan elevada que te va a costar demasiado amortizar..

Eliminar la factura de la luz no es la mejor opción. Lo óptimo a largo plazo es reducir el consumo energético entre un 50 y un 80%, lo que notarás en los gastos variables de tu factura de la luz (no en los fijos).

Por tanto, según nuestra experiencia, la modalidad más recomendada para los hogares es el autoconsumo con excedentes.

Cómo debe ser una instalación de autoconsumo excedentaria

Lo primero que debes saber es que una instalación de autoconsumo debe estar bien dimensionada para que sea rentable de verdad, porque:

  • Si es muy pequeña, vas a ahorrar muy poco y te costará más tiempo recuperar la inversión.
  • Si es muy grande, estará sobredimensionada, te costará mucho más y tendrás demasiados excedentes.

Debes tener en cuenta que no vale la pena vender excedentes. Cuando el precio de la luz es muy caro, sí te valdrá la pena tener excedentes y venderlos. Pero eso no es lo normal.

Lo habitual es que te paguen muy poco por la energía que no consumas. Por tanto, no vale la pena sobredimensionar una instalación fotovoltaica para acabar malvendiendo tus excedentes la mayor parte del año.

Muchas personas que acuden a nosotros nos piden instalaciones con más potencia de la que necesitan. En estos casos les explicamos que, si quieren un autoconsumo del 80% en los meses de invierno, tendrán su instalación infrautilizada en los meses de primavera, verano y otoño.

Algunas empresas de energías renovables recomiendan instalaciones sobredimensionadas, algo que nosotros desaconsejamos por completo.

¿Es rentable instalar un sistema de autoconsumo fotovoltaico?

Sí, sin lugar a dudas. En la actualidad es la mejor manera de conseguir independencia energética y no depender de lo que decidan en lugares que no controlamos.

Con las condiciones actuales del precio de la luz, puedes llegar a amortizar tu instalación bien dimensionada en 2 o 3 años.

Aunque es cierto que estamos viviendo una situación anómala y lo normal es que el precio de la luz no se mantenga como está ahora.

Lo habitual es que el periodo de amortización sin subvención esté en torno a 6 años y con subvención en torno a los 3 o 4 años.

Además, como hemos comentado más arriba, la rentabilidad de este sistema es aún mayor si tenemos en cuenta las subvenciones, las deducciones en la declaración de la renta y el ahorro en el IBI disponible en algunas regiones para viviendas que apuesten por la energía fotovoltaica.

Pero, ¿Cuánto ahorraré en realidad?

Antes ya te mostramos un ejemplo de una familia en una vivienda unifamiliar que calcularon un ahorro aproximado de 800 € al año, una vez amortizada la instalación.

Si amortizas tu instalación aproximadamente en 4 años y la vida útil de los paneles solares es de 25, ahorrarás alrededor de 800 € al año durante 21 años, es decir: unos 16.000 € de ahorro total.

Este cálculo es muy aproximado y va a depender de múltiples factores como: la zona donde esté ubicada la vivienda, las horas de sol, la orientación de los paneles, el consumo de energía diario, etc.

¿Es posible rentabilizar aún más un sistema de autoconsumo fotovoltaico y tener un mayor ahorro en la factura de la luz?

Sí, se puede. Hay dos maneras de rentabilizar todavía más una instalación fotovoltaica.

Ambas pasan por aprovechar el excedente eléctrico para equiparar lo que consume la vivienda con lo que produce:

1. Instalación de baterías

Instalar baterías te permitirá guardar la energía extra que produzcas para utilizarla cuando la necesites, sin tener que recurrir a la red y aumentar el gasto en la factura de luz.

Esta opción implica una mayor inversión pero, a largo plazo, acabarás amortizando la compra de baterías en un período de 10 a 12 años.

2. Combinar tu instalación fotovoltaica con una bomba de calor

Esta opción es la más económica y efectiva porque, combinándola con aerotermia o geotermia, eliminarás casi el 100% el consumo de calefacción, frío y ACS (Agua Caliente Sanitaria) de tu vivienda.

En este caso, podrás amortizar la bomba de calor en torno a los 5 o 7 años.

Si estás pensando en invertir en una instalación fotovoltaica para eliminar o reducir la factura de la luz y tienes dudas, contacta con nosotros y solicita un estudio gratuito.

Vanesa
Vanesa
Departamento de marketing y comunicación en Energanova.

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