Preguntas frecuentes

A continuación, respondemos a algunas de las preguntas que más nos hacen nuestros clientes

  • Aerotermia
  • Geotermia
  • Fotovoltaica
  • Sistemas de emisión
  • Ventilación

La ventilación con recuperación de calor es un sistema de ventilación donde se garantiza la calidad del aire de manera eficiente ya que para evitar la pérdida de energía cuando ventilamos estos sistemas utilizan un recuperador de calor, filtrando y aclimatando el aire que entra del exterior consiguiendo un alto grado de confort térmico y un aire limpio y renovado, expulsando al exterior los agentes nocivos presentes en el aire viciado.

Existen múltiples ventajas en este tipo de ventilación, pero una de las más importantes es el ahorro energético, ya que la renovación del aire viciado se realiza sin perdidas térmicas gracias al recuperador de calor. Otra de sus múltiples ventajas es que el aire que entra en las estancias es un aire puro y renovado ya que pasa por unos filtros evitando la acumulación de ácaros, humedades y bacterias.

A dichas ventajas se une el respeto al medio ambiente, su fácil instalación y confort que proporciona ya que se trata de una ventilación uniforme y constante.

Existen dos tipos de ventilación mecánica controlada con recuperador de calor:
Ventilación con recuperación descentralizada: consiste en colocar un único sistema aislado en cada pared exterior que toma el aire fresco del exterior y extrae el aire viciado del interior, intercambiando la temperatura en su interior.
Ventilación con recuperador de calor centralizada: Consiste en centralizar la ventilación en un punto a donde llega y sale el aire hacia las distintas estancias de la casa a través de una red invisible de conductos alojados en el falso techo o pared.

El suelo radiante es un sistema de emisión que consiste en la circulación de agua a baja temperatura por tuberías instaladas bajo el pavimento. Esto permite que el calor se distribuya uniformemente por toda la estancia, favoreciendo la sensación de confort y reduciendo los costes de funcionamiento. El suelo radiante también puede ser refrescante, para ello haremos circular el agua a una temperatura de entre 12º-19ºC proporcionando una agradable sensación de frescor.

La temperatura mínima de impulsión en modo refrigeración varía en función a la humedad del ambiente.

La bomba de calor ( en modo calefacción) para alcanzar sus mejores rendimientos debe impulsar el agua a unos 30-40ºC por eso, resulta tan importante contar con sistemas de emisión que funcionen a baja temperatura, como el suelo radiante y los termoconvectores o ventiloconvectores, pero esto no quiere decir que el uso de sistemas de emisión que necesitan mayor temperatura, como los radiadores tradicionales, no se puedan utilizar, solo que su utilización no permitirá a la bomba de calor conseguir su máximo rendimiento, pero aun así, este rendimiento será muy superior al que podríamos alcanzar con una caldera tradicional (gas/gasoil) .

Los radiadores de baja temperatura como su nombre indica son sistemas de emisión que trabajan con agua a baja temperatura.
Mientras que los radiadores convencionales necesitan alcanzar temperaturas entre 55º y 80º, los de baja temperatura pueden funcionar perfectamente entre los 35º y 50º, además los radiadores de baja temperatura contienen entre un 80%-90% menos de agua que un radiador convencional.

Claramente sí. Al necesitar calentar menos cantidad de agua y a menor temperatura el ahorro en la energía a producir es muy elevado. Es por eso que se combina perfectamente con las bombas de calor.
Existen dos tipos de radiadores de baja temperatura: estáticos (convección natural) y dinámicos o ventiloconvectores (convección forzada).

La instalación de suelo radiante permite colocar cualquier tipo de pavimento (cerámica, parquet, etc), aunque los más recomendables son los cerámicos porque tienen una alta conductividad térmica.

La geotermia consiste en el aprovechamiento del calor del interior de la tierra para obtener energía renovable con la que podemos climatizar nuestra vivienda gracias a una bomba de calor y así obtener calefacción, refrigeración y agua caliente.

Si, por lo general podemos decir que si se puede instalar en cualquier sitio, únicamente es necesario disponer de un terreno para poder hacer la captación, siempre y cuando no se trate de un suelo protegido o recurso utilizado por un balneario, hotel etc.

La energía fotovoltaica es la transformación directa de la radiación solar en electricidad a través de paneles fotovoltaicos.

La diferencia principal es el uso que hacen de la energía solar, la térmica la adsorbe y la transforma en calor mientras que la fotovoltaica utiliza la energía del sol para transformarla en electricidad.

Otra diferencia es la manera en la que se pueden almacenar estas energías; mientras que la energía fotovoltaica lo hace en baterías, la térmica se almacena en depósitos de agua.

Los componentes principales de una instalación solar fotovoltaica son:
Los paneles fotovoltaicos, las fijaciones, inversor y baterías(opcionalmente). Otros componentes necesarios son las protecciones, cableado y los sistemas de regulación, control y monitorización.

Si, los paneles fotovoltaicos también funcionan en días nublados. Para generar electricidad los paneles fotovoltaicos capturan la energía de la luz del sol y no la de su calor, por eso a pesar de estar nublado sigue funcionando. Lo que varía en función de la radiación es la potencia que entregan los paneles.

Los paneles fotovoltaicos no requieren de una limpieza muy frecuente. Con limpiarlos una vez al año sería suficiente a no ser que vivas en una zona de mucha polución o muy seca donde apenas llueve, donde a lo mejor hacerlo dos veces al año sería lo más recomendable.

El periodo de retorno de la inversión medio se sitúa en torno a los 6-7 años frente a una instalación tradicional de gas o gasóleo.
Este periodo de tiempo puede variar en función de factores como la zona climática, la superficie a climatizar y el nivel de aislamiento de la vivienda. Cuanto más severa sea la zona climática, más grande sea la vivienda y peor sea el nivel de aislamiento mayor será el ahorro y menos el tiempo necesario para amortizar la inversión. La geotermia es más interesante y se amortiza mas rápido cuanto mayor sea nuestra demanda energética.
Es importante, también, destacar que este periodo de amortización se puede ver reducido hasta en un 60% beneficiándose de las subvenciones que cada año aprueban las distintas comunidades autónomas de nuestro país.

La inversión inicial en una vivienda unifamiliar de aproximadamente 150m2 se sitúa en torno a los 20.000-24.000€ dependiendo de las prestaciones y del fabricante.

El mantenimiento de la bomba de calor al no realizar ningún tipo de combustión, es prácticamente inexistente, lo que supone un importe ahorro asociado a estos costes.

Es una energía renovable que aprovecha el calor contenido en el aire para climatizar nuestra vivienda gracias a una bomba de calor y así obtener calefacción, refrigeración y agua caliente.

No, no se requiere de mucho espacio. En el caso de una bomba de calor bibloc, tendríamos que instalar una unidad exterior y una interior que es del tamaño y apariencia de un frigorífico mientras que en la bomba de calor monobloc solo sería necesario instalar una unidad exterior.

Tanto la geotermia como la aerotermia utilizan fuentes de energía inagotables para climatizar una vivienda, pero la manera de conseguir esta energía es distinta, en la aerotermia se aprovecha el calor contenido en el aire y en la geotermia la temperatura del terreno para obtener calefacción, refrigeración y agua caliente para una vivienda.

El funcionamiento de la aerotermia consiste, básicamente en el intercambio de calor, utilizando una bomba de calor aerotérmica. La bomba de calor toma la energía térmica del aire y la transfiere a un líquido refrigerante mediante un intercambiador. Este líquido pasa a estado gaseoso y llega a un compresor donde aumenta la presión y en consecuencia la temperatura del gas refrigerante, este aumento de temperatura se emplea para calentar un flujo de agua que es el que transporta el calor al interior de la vivienda a través del sistema de emisión correspondiente (suelo radiante, radiadores, fancoils, etc.). Este proceso se puede invertir para extraer el calor interior, convirtiéndose así también en un sistema de refrigeración.

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